22 de octubre de 2010

La redistribución de las pilas



Hoy, top of my list, está la tarea de ordenar mi escritorio. Se convierte en urgencia cuando te llevás la compu temprano a la mañana y a la hora de ponerla en su lugar notás que no hay más superficie.


De niña me internaban con eso de que el "orden exterior refleja el orden interior". Me ponían en penitencia porque mi cuarto estaba desordenado. Me limaban porque cuando estudiaba en el comedor ocupaba la mesa entera. (Una mesa para 14 cómodos!) 


Y después de ese fino laburo que hicieron sin intención de trastornarme pero con total éxito, me llevó décadas aceptar mi propio desorden -que dicho sea de paso, a mi jamás me hubiese molestado. 


Una vez, insomne en un aeropuerto de Filipinas, me compré y devoré este libro que explica -prueba!!- que la gente desordenada es más sofisticada e inteligente que la metódica y prolija. Dice eso, de verdad. No me lo inventé.


En fin. Que el desorden ha ocupado enorme lugar en mi vida. Ha sido fuente de frustración y muchas disculpas que ahora no entiendo bien por qué sentí que tenía que pedir. 


Cuando me pinta ordeno. Y ahí saco a relucir mi costado más obsesivo. Cada cosa tiene su lugar, obvio. Con lo cual en realidad, hacer orden es básicamente, redistribuir las pilas de cosas acumuladas a mi alrededor. 


Y eventualmente, romperme  la cabeza pensando cómo (y dónde) voy a guardar algunas cosas  nuevas que no pertenecen a ninguna categoría, o bien podrían entrar en dos o tres. Jodidísimo. 



1 comentario:

  1. Anónimo10:46

    Yo no sólo soy desordenada, sino que no puedo siquiera imaginar un criterio de organización! Eso de las cosas que no pertenecen a ninguna categoría me pasa con todo. Mi cabeza funciona como tabla de múltiples entradas, entonces los filtros que aplican a cada objeto se superponen.
    Te admiro que seas una maestra de la clasificación!
    Meks (no me deja loguearme para comentar)

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