13 de octubre de 2011
¿Cómo dormís?
Recién venía en el 152. Cabeza bamboleando y boca semi-abierta, como corresponde a viaje en bondi post oficina.
En algún momento entre la Casa Rosada y Corrientes, se sube una mina.
"Yo no pago porque me bajé mal del otro colectivo así que ya pagué mi boleto," anuncia, de bastante mal modo.
El señor bondiero, amable, le dice que no se puede. Que tiene que pagar el boleto igual.
La mina sigue hasta el fondo y desde ahí grita: "Yo ya pagué. Usted maneje."
No puedo evitar pensar, que de haber encarado de buen modo, alegando que no tenía más monedas, mostrando el otro boleto y demás, el bondiero la hubiera dejado viajar las cuadras que le faltaban. Pero ella habló como el orto. Y el bondiero le dijo "bajesé, señora, porque no arranco."
Ya totalmente despierta, observé cómo la mina seguía gritando y cómo el bondiero no le daba pelota pero no arrancaba.
Así unos minutos.
Se imaginan los bocinazos de atrás, no? Todos los bondis trabados. La tipa no aflojaba. Los demás pasajeros pidiendole que se bajara de una vez. Algunos bien y otros más exasperados.
Al final me paré yo. Tenía que bajarme en Tucumán, y prefería caminar a esperar.
Antes de bajarme, no puede evitar acercarme a esa pelotuda. No fui yo. La maestra ciruela que hay en mí la miró fijo y le dijo con amabilidad pero con firmeza:
"Tomá mi boleto. Me bajo yo. Pero el señor tiene razón. Corresponde que pagues. Y ahora decime: cómo dormís sabiendo que en una ciudad que a muchos se les hace cuesta arriba, le arruinaste un poquito la tarde a toda esta gente?"
Se bajó atrás mío. Puteando.
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Me encantó. Adopto frase para aleccionar maleducados. Jo G
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