Chau dosmildoce.
Te despido inmersa en una felicidad serena. Sos el año que marca el arribo de mi misma a la vida que quiero para siempre. Habrá variaciones, sin duda, pero planté bandera.
No sé bien si fue la vida misma que se hizo esperar. Tal vez fui yo, que distraída, vivía otra aparentemente más aventurera, ruidosa, vertiginosa y así como quien está de paso en todos lados.
En cualquier caso, todo lo vivido me trajo hasta acá. Y como si fuera poco, acompañada de la increíble gente que tengo cerca. Aún los que están lejos están cerca.
Y entonces despido el año agradeciendo tanta abundancia de las cosas importantes.
Salud!
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