15 de abril de 2010
Hablemos de moda
Ayer me tocó incursionar en un clásico de la noche porteña: Filo. Con suerte de principiante, ya que fuimos invitadas por su mismísimo mentor.
"Fuimos" es una manera de decir. Un tipo invitó a Emma. Emma cree que el tipo es un buen contacto pero no quiere dar la señal equivocada de "te acepté un date". Ergo, cae con una amiga, que en este caso soy yo. Es una jugada que hemos hecho en el pasado con resultados muy satisfactorios para todas las partes.
La nota más bizarra es que una vez llegadas, vemos que el tipo en cuestión tuvo que delegar la velada, y el que nos espera es el Tano Arrobador. Se nos antoja que Tano dijo "yo la vi primero" y tipo hubo de hacerse a un lado.
El lugar está buenísimo. Previo a pasar a las mesas, nos encontramos con ex gordos de la política, que nos piropean un poquito mientras esperan a sus señoras esposas.
El Tano habla hasta por los codos. Se va por las ramas. Diez minutos de monólogo más tarde no se acuerda qué es lo que quería decir. Es fascinante. Yo digo que está drogado. Emma dice que es loco. Pero el tipo es un anfitrión encantado de conocernos. Nos sirve el vino, nos elige la comida -muy bien- y nos charla sin parar. De la obra que está escribiendo. De su barrio de putas, marineros e intelectuales. Del libro que debería escribir. De Venecia. De que el arte de la cocina no existe. Nos habla de otra gente de la cual Emma sabe pero yo no. Le habla más a ella que a mí, obvio. Pero se hace el encantado con las dos. Cualquier pregunta que nos hace es su excusa para interrumpir y hablar más. A mi no me importa nada. Estoy como haciendo zapping.
Salimos de Filo. En la vereda nos intercepta Danny Boy. 15 minutos más de risas. La mitad a costa mía, de los 5 puntos que tengo debajo de la nariz y los 3 chistes de doble sentido que se pueden hacer al respecto. La otra mitad son cortesía de las dos botellas de Escorihuela Gascón que nos tomamos con la comida.
Nos quedamos con las ganas de Dadá, pero arrobador o no, con el Tano no queríamos caer. Quedamos en ir esta noche.
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Filo era una gloria en los noventa. Ahora quedó medio como oscuro y vacío. Igual lo banco, y la pizza de ahí sigue siendo de lo mejor de Buenos Aires en estilo italiano (ya que a Piola no voy más, lástima por el tiramisú...).
ResponderBorrarQuiero saber qué les eligió para comer!
Buenas pizzas, Filo, y buen carpaccio. Buena vida también, la que se están dando ustedes. Envidia absoluta.
ResponderBorrarMeks, además de ese riquísimo vinito x 2, comimos entrada de pulpo. Rico, pero no tanto como el pulpo que como en el Adriático (aaaahh!) y después hígado a la veneciana. Carrot una valiente, porque no es muy fanática, pero a mí el hígado me encanta, así que feliz. De postre, tiramisú. Con tres cucharas, porque estábamos stuffed.
ResponderBorrarj., buena vida indeed. Y l apreciamos y agradecemos todos los días.
tiramisu. turras. cuentenme, es tan bueno el de Filo como se rumorea??
ResponderBorrarJulie, es mejor.
ResponderBorrarGran noche, qué manera de reírnos!
ResponderBorrarEl tiramisú màs rico do mundo, el vino increíble, el pulpo Mek de una sutileza tal en la cocción que te juro que te hubiese gustado
Encarar el día con ganas de gran día ayuda, y con una pequeña ayuda de los amigos, ni hablar!
totalmente misleading el titulo del post... yo pense que me iba a enterar de las nuevas tendencias porteñas... pero bueno, dado todo esto tendre que probar el tiramisu la proxima vez que ande por alla entonces. Si lo recomiendan tan espcialmente...
ResponderBorrarQue noche la de anoche, Tita!
ResponderBorrarLaura, "hablemos de moda" = cambiemos de tema. Y el tiramisu es im-per-di-ble!
Ni pulpo, ni hígado, Tita. Nada que hacer, no es lo mío...
ResponderBorrarEl tiramisú de Filo es riquísimo, pero -en mi golosa opinión- los hay mejores. Incluso acá en Buenos Aires...