23 de abril de 2010

Volvió la música




Cuando era chica mi vida estaba llena de música. Me colgaba a tocar guitarra. Grababa cassettes y más tarde CDs. Compraba música. En casa había mucha gente y las guitarreadas estaban a la orden del día. 

Mis gustos eran, y siguen siendo, muy eclécticos. En esa época: folklore, rock, pop, comedias musicales, ópera (sobre todo coral), música clásica, rock nacional, Les Luthiers. Iba a coro. Tenía el abono de música para la juventud. Tocaba guitarra en misa. 

Misa! Era una excelente estrategia para perder clase, pero también muy copado eso de cientos de personas cantando lo mismo. La única comunión de la misa que vale para mí. Aún hoy, si me toca pisar una iglesia, la música me conmueve. O me enfurece si es mala. 

La música sonaba de fondo, pero también era una actividad. Durante una gran parte de cada jornada yo escuchaba música con atención. Me quedaba a escuchar, a bailar, a cantar. Sacaba las letras de las canciones y me las aprendía. A la noche se iban todos a dormir y yo enchufaba los auriculares y me quedaba escuchando música hasta las mil. 

Y después, en algún momento, mi vida se volvió agitada. Me puse los pantalones pinzados y el twin set y me volví una mujer ocupada. Y la música se hizo de fondo.  

Hubo un año en Shanghai, cuando compartí departamento con mi gran amiga Moira. Con ella volvió algo de eso. De colgarnos domingos enteros. Lo que viniera. Beatles. Rancheras. Sabina. 80s. Shakira. Música de películas. 100% de afinidad musical. 

Y ahora...

La vida me acaba de dar la oportunidad de parar la pelota. "Quedate quieta!" dijo mi analista. Quedate quieta a ver que pasa. Y esta vez la escuché. 

No me pienso meter a describir las cosas que pasan cuando uno se queda más quieto. Not yet, por lo menos. No hay distancia.

Pero volvió la música. En la compu. En el iPod. En youtube. Sola. Acompañada. Es como retomar el mejor romance. Volvió la guitarra también, pero sólo en soledad. (Desde acá se escucha el suspiro de alivio de quienes frecuentan Peña. Turros!)

Que increíble, si, que al dejar la puerta abierta a ver qué onda, el primero en pasar sea ese viejo amor.  Que sigue igual que siempre pero vos sos distinta y entonces es mejor. Y te perdona el abandono sin el más mínimo reproche. 

Brindo por eso.




8 comentarios:

  1. Buenísima tu reflexión, brindo por eso también.

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  2. Anónimo12:23

    Arranca con "Ella" de Bebe. Es un buen comienzo!

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  3. reading this has been music to my ears...

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  4. Anónimo12:47

    Lo que me mató fue lo del twin set. Eso si que no me lo esperaba.

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  5. Me gusta la idea de parar a ver qué pasa. Me gusta la idea de que el resultado de eso sea que vuelva un viejo amor, una vieja versión de una misma que se actualiza. Pararse un rato a ver qué pasa parece implicar volver a ser uno mismo...

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  6. ...yo propongo entonces que organicemos una jam session con guitarra voces y percusión porque TODOS la estamos necesitando.
    ¿Le ponemos fecha?

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  7. Meks, brindaremos again and again.

    Anónimo, Ella podría ser un jingle pero por suerte es un poco mejor.

    Shopgirl, eso es porque lo leíste y no te toca escucharme aullar.

    Jaa. El twin set. La moda de antes era vestirse de señora. Por eso las de 30ipico parecemos cada vez más jóvenes!

    j. Si. Y no sabés el miedo. Pero está bueno.

    Beikon, no los conté, pero creo que son menos de 20 escalones. Any time.

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  8. Anónimo17:57

    A veces cuando la vida se vuelve agitada, uno se corre de su centro. Lo maravilloso es que al parar un poco, te centras en vos y............ESCUCHAS MUSICA !!!!!
    Definitivamente, no hay nada mejor, que intentar ser uno mismo.

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