3 de mayo de 2010

Life in the Slow Lane



Mientras me estoy quietecita, y transito mi mood zen, me llegan reclamos de algunas lectoras (asumo que son lectoras) que se quejan de que cuando leen mi blog esperan algo más guarro que un renovado romance con la música. Les gusta lo que leen, pero igual se quedan con ganas de lo otro. 


Es un poco como cuando vas a Dadá y no tienen Morbier. Lo que sea que te pongan en el plato va a estar bueno, pero no es a lo que venías. Y uno querría que Dadá no defraudara, pero si pasa ahí, más va a pasar acá, donde no contamos siempre con los mismos proveedores ni manejamos un mood constante. Acá más bien, predomina el mood inconsistente. 


Pienso que la ausencia de crónicas sexuales es buena señal. Quiere decir que tuve más suerte después de Ferrero. Porque sepan que no escribo sobre sexo con final feliz ni sobre amantes como corresponde. 


Y además este tiempo es raro. Vale terminar ebria un miércoles, ponele, y pasar noches de viernes y sábado en casa escuchando música o tomando coca light con amigas, todas echadas en el sillón. 


A tono con una etapa de nuevas experiencias, este fin de semana me dediqué al deporte extremo: pasar el sábado entero en piyama haciendo nada más que zapping. Y el domingo, hacer exactamente lo mismo pero ya duchada y vestida*. Para mi sorpresa, no hubo consecuencias.


Algunas neuronas deben haber muerto. Un par de bloques de E! seguro son más dañinos que una noche a todo alcohol**. Pero la revelación es que no pienso ni mejor ni peor de mí misma ahora que he decidido sumar "ameba" a mi lista de experiencias. 


Lo que quiero decir es que estoy en paz con haberme salido del carril rápido. Que dejar que te pasen todos los demás autos no es el fin del mundo. Que no subirse a cualquier bondi que pasa está bueno. Recuperar el tete-a-tete. Hacer lugar para nuevos amigos. Decir que no estás de humor y que te banquen.  Hacer lo que te pinte. 


Y sobre todo no intentar etiquetar esta etapa. No estoy entre trabajos. No estoy recién llegada de ningún lado. Tampoco de vacaciones. No tengo ni idea de qué viene después. Simplemente, o mejor dicho, complejísimamente: no sé qué quiero. 


Y escribo esto como escribo las crónicas. Porque me gusta. Porque ésta es una de las cosas que hago. Pero no lo interpreten como una atención a los reclamos. Acá no hay libro de quejas. 


Para compensar, cuando salí a la noche de cada uno de esos días, me esmeré en el maquillaje.


** Me mata que a cada rato digan "Be on E!". No existe que les den permiso para ese slogan. 



4 comentarios:

  1. A mostrar el revés de la trama nomás, y que quede lo mejor de todo lo que se mueve brumoso a tu alrededor mientras te movés a tu propia velocidad.

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  2. beik17:49

    Ser ameba, cosa erróneamente mal reputada por una sociedad que no entiende nada de nada, conlleva la genialidad de la incertidumbre, de no saber lo que te espera mañana...que nadie te lo quite, envidiosos.

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  3. yo soy fan del ocio y voto por esta etapa tuya. mi joggineta reza en su etiqueta la marca: mind body soul. lo juro, cuando quieras te la muestro y hacemos joggineta party con las pibas de la mansion playboy. exclusively on E!

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  4. me copa el slowmotion incluso cuando no me sale

    lustre encere, amiga, sabiduría oliental

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